Nomada Fund: cómo una pandemia y un vuelo a San Francisco resumen una apuesta por Latinoamérica

Equipo Nomada Fund

Escribo estas líneas con las rodillas casi pegadas al asiento de adelante. Voy en un pequeño asiento, a más de 30,000 pies de altura, cruzando las Américas rumbo a San Francisco. Y voy conectado a internet. Hace diez años esta escena me habría parecido imposible.

Durante mucho tiempo, un vuelo largo fue para mí sinónimo de desconexión. De hecho, para este venía preparado: un libro, algunos podcasts descargados, una siesta, la eterna tarea de borrar fotos del celular y, quizá, alguna película del menú de entretenimiento. Pero todo cambia, y más rápido de lo que imaginamos. El espacio sigue siendo mínimo; el mundo, en cambio, cabe completo en mi pantalla. Respondo mensajes, leo las noticias del día, reviso el pitch de una startup que conocí hace una semana. Sigo siendo parte de la conversación global, aunque vaya suspendido sobre las nubes.

Es una evolución más del nómada digital. Y es también el hilo de la historia que me trae hasta este asiento.

El día que todo cambió

Todo empezó el 13 de marzo de 2020, con la llegada de la pandemia. Como a millones de personas, el COVID-19 me cambió la vida por completo. En cuestión de semanas, la compañía que dirigía como CEO perdió más del 70% de sus ingresos. Fueron meses de incertidumbre, de decisiones difíciles y de esa pregunta incómoda que todo emprendedor conoce: ¿y ahora qué?

No tenía tiempo ni dinero de sobra, así que encontré una sola forma de diversificar: empezar a hacer inversiones como business angel. Eran apuestas pequeñas, pero me obligaron a mirar el ecosistema desde el otro lado de la mesa. Ya no era solo el founder que buscaba capital; ahora era quien escuchaba pitches, analizaba equipos y trataba de entender qué hace que una startup sobreviva.

Ese paso me devolvió a un territorio conocido. En 2012 había cofundado una startup, así que el mundo del venture capital no me era ajeno. Pronto mi carrera dio un giro: dejé el rol de CEO y fundé Cuantico VP, una compañía dedicada a impulsar el capital de riesgo desde los datos y la investigación. La crisis que amenazaba con frenarme terminó empujándome hacia donde realmente quería estar.

Bastaron un par de estudios desde Cuantico VP para ver algo que sigue siendo cierto: Latinoamérica tiene un problema de posicionamiento. Fuera de la región, lo primero que muchos asocian con Latam es pobreza, corrupción y la serie Narcos de Netflix. La innovación aparece como algo escaso, casi inexistente.

Esos desafíos son reales, pero no son nuestra esencia. América Latina ha producido innovaciones extraordinarias: compañías que transformaron el comercio electrónico, la banca digital y la movilidad para cientos de millones de personas, construidas en contextos donde emprender exige el doble de creatividad y resiliencia. La lista de founders y compañías que lo demuestran haría interminable esta columna.

El problema no es que la región tenga problemas. Es que la historia que nosotros mismos contamos pesa mucho más hacia lo negativo que hacia lo positivo. Y esa narrativa tiene consecuencias concretas: menos capital, menos alianzas, menos talento que decide quedarse o volver, menos confianza en que desde aquí se puede construir algo de clase mundial.

Desde entonces, dar visibilidad a lo bueno se convirtió en el eje de todo mi trabajo. Creamos plataformas, iniciativas, eventos, marcas y medios para amplificar a quienes innovan y empujan a la región hacia adelante. Me convertí en aliado (y en algunos casos hasta socio) de grandes constructores de ecosistema. Cada historia contada era una pequeña corrección al mapa mental que el mundo tiene de nosotros.

Y así llega Nomada Fund

Después de más de cinco años de recorrido, esa semilla germinó en Nomada Fund: el primer fondo de New Media a nivel mundial y pionero en el modelo Distribution for Equity (D4E).

La idea es tan sencilla como poderosa. Nos aliamos con las comunidades, medios y plataformas de VC más dinámicas del ecosistema para ofrecer a las startups de la región visibilidad y posicionamiento de forma sistemática y estructurada. A cambio de esa distribución, participamos en su crecimiento. No se trata de una nota de prensa aislada ni de un post que se pierde en el feed, sino de una presencia constante frente a las audiencias que realmente importan.

Y lo hacemos a través de New Media, canales que no dependen de algoritmos: newsletters, comunidades, eventos y podcasts. Espacios donde la relación con la audiencia es directa, donde la confianza se construye con el tiempo y donde ningún cambio en una red social puede borrar de un día para otro lo que se ha logrado.

La “distribución” es la nueva ventaja

El modelo operativo de Nomada Fund nace de una convicción que se resume en una frase: distribution is the new moat. Creemos que la atención es un activo tan valioso como el capital, o incluso más.

Durante años, la ventaja competitiva de una startup estuvo en su tecnología. Construir software era caro, lento y difícil. Hoy, en la era de la inteligencia artificial, cualquiera puede construir un producto en un fin de semana. Cuando construir se vuelve fácil, lo escaso pasa a ser otra cosa: la capacidad de llegar, de forma sistemática y sostenible, a las personas correctas. Los futuros clientes, aliados e inversores que convierten una buena idea en una gran compañía.

A 30,000 pies

Por eso voy aquí, en este asiento pequeño e incómodo, camino a San Francisco. Para seguir contando que Latinoamérica construye en colaboración, que ningún founder llega lejos solo y que la innovación tecnológica también es parte de nuestra realidad.

Hace unos años, estar en un avión significaba quedar fuera de la conversación. Hoy, desde este mismo asiento, puedo ser parte de ella. Creo que a Latinoamérica le pasa algo parecido: durante décadas estuvo desconectada de la historia global de la innovación, no por falta de talento, sino por falta de canales para contarla. Esa desconexión ya no es inevitable.

Así como ningún avión despega con un solo pasajero, ningún ecosistema crece con un solo ingrediente. Nomada Fund existe para que más startups latinoamericanas tengan un asiento en este vuelo de la visibilidad y posicionamiento. Puede que no sea en primera clase, pero lo importante es estar a bordo. Esa es nuestra apuesta, y es la razón por la que hoy escribo desde un asiento estrecho, conectado al mundo y convencido de que lo mejor de la región todavía está por contarse.

 

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Is Distribution Really the New Moat?

“Distribution is the new moat” has become close to a mantra for startups, and for good reason. AI, APIs, and no-code tools have cut the cost and time it takes to build software. The hard part now is getting the right people to find a product, trust it, and make it part of their routine.

Having distribution doesn’t automatically give you a competitive advantage, though. An audience can help you launch a product and speed up sales. If that attention never turns into trust, repeat usage, relationships, or an active community, the advantage may only last a moment.

It gets more obvious every day that distribution is the new moat. The more interesting point is that distribution has become the starting point for businesses in general.

The relationship is the asset, not the audience

"Distribution is the new moat" Jose KontA large following doesn’t guarantee market power. A small community that responds, tries products, and recommends a brand can be worth far more than a huge audience that barely sees the posts.

Instead of counting how many people follow a company, ask how many of them give it permission to influence a decision.

Social media is good for capturing attention, but that attention depends on platforms and algorithms we don’t control. That’s why startups should turn part of their reach into direct relationships: newsletters, communities, events, owned channels, and face-to-face conversations with customers.

A contact list isn’t valuable because of its size either. What counts is how relevant and active it is. If the people on it don’t get value, they stop paying attention. If they trust whoever built it, they can become customers, allies, and promoters, or even the base of a VC-backable business. Take TBPN, a podcast acquired earlier this year for $100M, according to estimates from several people who follow the space. It still isn’t a mass-audience show (it has 37K followers on LinkedIn), but it keeps delivering clear signals of value.

Distribution takes more than publishing

Another common mix-up is assuming that producing valuable content is the same as having distribution. An article, video, or report can be excellent and still reach no one. When I talk about this at universities and conferences, I always bring up my own graduation thesis. It took months of work and dedication, and to this day it sits gathering dust in the university library.

Effective distribution means understanding where investors or customers get their information and make decisions, then adapting the message to that setting. In B2B, for example, a recommendation inside a professional community can carry more weight than thousands of impressions. Reach matters, and so do trust, timing, and the credibility of whoever shares the information.

So the advantage comes from mastering the channels that bring a company closer to its customers, and that rarely means being on every platform. A startup should ask itself: Where does my buyer persona look for help? Who do they listen to? What formats do they consume? What problem are they trying to solve?

A new layer of discovery

Distribution is also changing because people now find products through AI-generated answers, on top of search engines and social media. In that environment, a well-designed website isn’t enough. A company also needs to show up in trusted sources, community conversations, reviews, tutorials, and content made by experts. ILB Media is a good example. When we saw this trend gaining ground in the region, we invested seriously in these channels, and today it is the fastest-growing New Media conglomerate in Latin America.

A company’s presence gets built in many places: what its founders and employees post, what its users explain, the comparisons third parties make, and the recommendations that circulate in specialized spaces. The more credible signals there are, the easier it is for people and AI tools to find the company and understand what it does.

The answer is useful, consistent information that others have a reason to cite, share, or recommend. Posting more won’t produce that on its own.

So, is distribution a moat?

Distribution can be a powerful competitive advantage, but not by itself. Buying attention, chasing trends, or piling up followers can drive growth without making a business defensible.

Warren Buffett popularized the term “moat” by comparing strong companies to medieval castles surrounded by a water-filled moat. The wider and deeper the moat, the harder it is for competitors to attack and weaken the business.

A moat appears when distribution connects to something harder to copy: trust, reputation, engaged communities, customers who recommend the product, owned channels, and investors who listen to you and seek you out because they know your reputation. Distribution is worth something when attention turns into usage, and usage turns into lasting relationships.

Jose Kont is a New Media expert, international speaker, author, venture capital investor, and columnist for several business publications.

Column originally published at Forbes & Latam Republic. 

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2026

Que en 2026 las ideas sigan siendo rebeldes,
que los golpes sean de suerte,
que las reuniones sean breves,
que el miedo juegue siempre de visitante,
y que el único riesgo intolerable sea no atreverse a construir el futuro.

Que, al cerrar el año, el resultado no se cuente en likes ni en facturas,

sino en sueños que dejamos de imaginar para empezar a vivir

con la certeza de haber sido protagonistas de nuestro propio destino.

J.K.

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Más allá del cheque: Lo que realmente significa recibir capital de riesgo en Latinoamérica

Columna publicada originalmente en Forbes México el 12 de Noviembre de 2025

Levantar capital de riesgo se ha convertido en una especie de rito de iniciación para emprendedores en América Latina. Pero hay una verdad incómoda que pocos admiten: levantar capital de riesgo no es simplemente conseguir dinero para crecer. Es firmar un pacto que puede llevarte al estrellato o convertirse en una camisa de fuerza que no te dejará dormir.

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This Is How the Era of Unicorns Began in Mexico

This Is How the Era of Unicorns Began in Mexico

This column was originally published in Forbes Mexico in its Spanish edition.

Currently, the concept of a “unicorn” in the tech world is widely known, with more than 1,300 such startups around the globe. Two surprising phenomena over the past 10 years give us glimpses of the future of innovation and tech entrepreneurship.

The term “unicorn” was first coined in 2013 by Aileen Lee, founder of the venture capital firm Cowboy Ventures, based in Palo Alto, California. During an analysis of the valuations of hundreds of startups, Lee discovered that out of approximately 60,000 companies founded between 2003 and 2013, only 39 had reached a valuation of over a billion dollars. This rarity led Lee to introduce the term “unicorn” in her article titled “Welcome to the Unicorn Club: Learning from Billion-Dollar Startups.“

Since then, 11 years have passed, and two surprising facts illuminate the potential future of innovation that we’ll see in the coming years.

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El Pitch Deck que Hizo Historia en Sequoia

Cuando Brian, Joe y Nate fundaron Airbnb, tenían un colchón de aire, pasión emprendedora y una visión para reinventar los viajes y la hospitalidad. Sin embargo, no tenían una idea clara de cómo acercarse a los inversores de capital de riesgo o cómo elaborar un pitch deck.

pitch-deck-sequoia-jose-kont-forbes-mexicoLa guía de Sequoia sobre cómo escribir un plan de negocios llegó a sus manos y el resto es historia. Crearon un pitch deck excepcional. Pero lo que realmente captó la atención de Sequoia no fueron las diapositivas en sí, sino sus ideas, la claridad de su pensamiento y la magnitud de su ambición. Los inversores de capital de riesgo aman asociarse con fundadores decididos a materializar ideas que la sabiduría convencional considera imposibles. Además, prefieren involucrarse desde el principio, cuando una idea está recién formada y tiene el máximo espacio para crecer.

Sequoia Capital es uno de los fondos de capital de riesgo más destacados en la historia, con inversiones en startups reconocidas como Airbnb, PayPal y YouTube. Además de ser una firma de renombre global, Sequoia ha demostrado ser excepcionalmente hábil en identificar unicornios, con más de 238 en su portafolio. No es sorprendente que sea una de las firmas más solicitadas para financiamiento.

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